Lic. Diego Jurfest
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Ansiedad cuando la guerra está cerca: cómo sostenerte

Lic. Diego Jurfest · 3 min de lectura · Junio, 2026
Hay miedos que no avisan. Se instalan de a poco: en el sueño que se vuelve liviano, en la mano que busca el teléfono antes que la luz del día, en esa sensación de estar siempre un paso adelante de algo que todavía no llegó. Si lo conocés, es importante entender algo muy simple para empezar: lo que sentís tiene todo el sentido del mundo.

Si algo de esto te resuena, estés donde estés, quizás entender ese estado sea el primer paso para que pese menos.

Tu cuerpo no está fallando: está haciendo su trabajo

Frente a una amenaza real y prolongada, tu sistema nervioso se pone en guardia: sube la activación, la atención se estrecha, el cuerpo queda "listo" para lo que viene. Es una respuesta sana del cuerpo y la mente ante una situación que no lo es. El problema no es que reacciones; es que cuando la tensión se sostiene, el cuerpo queda "encendido" o "alerta" incluso en los momentos de calma. A eso lo llamamos hipervigilancia; cansa, y es normal.

La distancia no siempre alivia

Si no estás en el lugar de los hechos, quizás estás cargando con algo extra: la culpa de estar "a salvo en otro lado", el impulso de estar pegado a las noticias para "acompañar desde donde estoy". Estar lejos no apaga el vínculo ni la preocupación; muchas veces la tensión se vive igual, pero de una manera más solitaria y sin tu círculo de siempre, ese que entiende perfecto de qué hablás.

Qué podés hacer hoy

Cuándo conviene buscar acompañamiento

Existen señales típicas ante este tipo de situaciones: dificultad para dormir, comer o concentrarte. Si la ansiedad o la angustia se intensifica, o pasan los días y sentís que el cuerpo no afloja; si notás que estás dejando de hacer cosas que antes hacías —y te hacían bien—, entonces puede que sea un buen momento para apoyarte en alguien más. No es necesario sentir que "estás mal" para empezar; muchas veces, cuanto antes lo hagas, más simple puede ser.

Romper esa barrera: no tenés que sostenerlo solo

Como psicólogo, acompaño a jóvenes y adultos que atraviesan situaciones de este tipo; en tu idioma y desde donde estés. Si algo de esto te resuena, conversar puede ser el primer paso para ayudarte a vos mismo.

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Este contenido es informativo y no reemplaza una consulta profesional.

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