Vivir entre dos culturas: encontrar tu lugar
A veces sentís que en todos lados sos "el de afuera": el de allá cuando estás acá, el de acá cuando volvés allá. Como si tu lugar quedara siempre un poco más lejos.
Si creciste en una cultura y hacés tu vida en otra, esta sensación te va a sonar. Hablemos de ella.
No estás partido: estás hecho de las dos
Tener dos idiomas, dos códigos, dos formas de ver el mundo no es una grieta: es una riqueza, aunque a veces resulte incómodo. No tenés que estar eligiendo una de las dos, porque las dos hacen a lo que sos hoy.
El cansancio de "traducirte" todo el tiempo
Adaptarte a códigos que no son los tuyos —el humor, las formas, las costumbres— puede ser cansador. Es normal extrañar lugares donde no tenías que explicar nada; reconocerlo alivia y es un gran primer paso.
Tu lugar no siempre es un país
Muchas veces, lo que entendés como "tu lugar" es la gente que tenés alrededor en este momento. Construir y desarrollar esos vínculos —además de un espacio propio— puede pesar más que un mapa, y no significa que vayas a olvidar de dónde venís.
Un espacio en tu idioma
Existe una sensación muy común de "no encajar", y muchas veces pesa, te aísla o te incomoda pensarlo. Lograr ponerlo en palabras con alguien que entienda el cruce entre culturas puede ordenar mucho estas sensaciones, y hacerlo en tu idioma y sin tener que explicar de más facilita el proceso. Si te identificás con algo de esto, te invito a que lo conversemos con claridad.
Agendá tu primera consulta →Este contenido es informativo y no reemplaza una consulta profesional.
← Volver a Recursos