Empezar terapia por primera vez: qué esperar (y qué no)
No sabés qué cosas se dicen, ni cómo se empieza, ni si vas a "hacerlo bien"; o a hacerte bien. Tranquilo, nadie llega sabiendo. Empezar es, justamente, no tener que saber.
Si nunca hiciste terapia o no fue lo que esperabas, esto es para que llegues con una idea clara —y por sobre todo sin presión.
Las primeras sesiones son para conocerte
Al principio lo importante es conocernos, entender qué te hizo llegar a este espacio, qué buscás, en qué estás. No se espera que me expliques toda tu vida rápidamente ni de forma concreta y concisa. Justamente el espacio, así como la confianza, se construye, no se exige.
Qué NO va a pasar
No vas a ser juzgado, no van a decirte qué hacer y qué no, ni vas a ser tratado bajo un diagnóstico. No hay respuestas correctas ni un examen a rendir, no hay calificaciones, aprobar o desaprobar. Es tu espacio seguro, y se trabaja a tu lado, en conjunto; nunca por encima.
¿Y si siento que no es para mí?
Es más que válido probar e ir viendo. Las primeras charlas también sirven para que vos evalúes si te sentís cómodo, si te "enganchás" con el otro. Y si no lo hacés, está perfecto: lo importante es que logres encontrar tu lugar.
El primer paso puede ser el más simple
Pensalo de esta manera: comenzar es solo escribir un mensaje y coordinar una charla. No tenés compromisos, no es necesario que planifiques nada, ni que te anticipes a determinada situación. Dar ese primer paso no siempre es fácil, pero simplificarlo a veces puede ser la solución. Agendar esa reunión ya es un gran avance.
Agendá tu primera consulta →Este contenido es informativo y no reemplaza una consulta profesional.
← Volver a Recursos